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  • Foto del escritorJoseh Malon

El día que descubrí las playas del estado Zulia en San Carlos

Eso fue en Mayo de 2024 que estuve de visita en Maracaibo, ya la gente me había comentado que visitara las playas de este lugar. Cosa que me llamo la atención porque no me imaginaba que el estado Zulia hubiesen playas, me preguntaba, ¿serán igual o mejores a las de la Isla de Margarita?

Pues sin mucho que pensar, me puse en contacto con una agencia de viajes local, de la cual tengo algo curiosos que contarles, y es que para poder llegar a San Carlos, que es una península pero que se vuelve isla cuando sube la marea, hay que tomar una embarcación, que es cómoda, pero que si te mareas con facilidad, tienes que ir preparado, dicha lancha tiene un costo de 15 dólares, si lo compras con la agencia de viajes (que fue lo que yo pagué). Aquí viene lo interesante, cuando llegué al terminal lacustre donde se embarca, me di cuenta que vendían los mismo boletos en ese lugar en 10 dólares. Esto para que tengas idea que compres tu boleto en el terminal y no con agencias, que al final no te proporcionan ningún beneficio adicional en absoluto.




Ya embarcados en nuestro ferry, el viaje duró dos horas de recorrido donde puedes ver pescadores de la zona, los buques petroleros, y unas vistas impresionantes de la costa de la ciudad de Maracaibo.



Cuando llegas a la isla de San Carlos, te sorprende lo colorido del lugar, mucha gente que espera en las orillas, vendedores ambulantes, y algo muy curioso, gente del pueblo con carretillas, que ofrecen a los visitante por 2 dólares, cargar su equipaje hasta la playa.



Pero, lo más atractivo del lugar es que posee un enorme fuerte construido por los españoles en la época colonial, y que en algún tiempo funcionó como cárcel para presos políticos en contra de la dictadura de Juan Vicente Gómez. Pero, lo más atractivo del lugar es que posee un enorme fuerte construido por los españoles en la época colonial, y que en algún tiempo funcionó como cárcel para presos políticos en contra de la dictadura de Juan Vicente Gómez. El lugar está lleno de historias interesantes, incluso aquí estuvo el mismísimo pirata inglés Henry Morgan, que acechó en varias ocasiones las costas del lago de Maracaibo, en busca de las grande riquezas que ostentaban los españoles de aquélla época.



Cuando entré al pueblo...


Que sorpresa me llevé entrar a este pueblo, que es pequeñito, son como 4 o 5 calles, prácticamente no se ve gente, está muy solo y hasta un poco olvidado. La gente que viene solo lo usa como lugar de paso para ir a la playa que está muy cerca, pero nadie se detiene a ver sus casas coloridas, a saber de que vive la gente o simplemente ayudar al vendedor de empanadas que está en una esquina. Hay una pequeña posada que tampoco funciona, pero que alguna vez albergaba visitantes, una pequeña iglesia, y una plaza Bolívar, de las más pequeñas que he visto en mi vida. Les confieso que tanta tranquilidad y silencio aturde, pero a la vez, es agradable. Te hace pensar en lo que pudo ser y no fue.




Al fin llegué a la playa, y mi sorpresa fue encontrar muchas personas, la gran mayoría, de la ciudad de Maracaibo, que estaban de visita. El agua no era tan clara, como las de la Isla de Margarita, y aunque las comparaciones son odiosas, era natural para mi hacer esto, viniendo de una de las islas más bonitas del Caribe, sin embargo la playa de San Carlos tenía su encanto, y una magia especial que no tenían otras que ya había visitado. Mientras te bañas en sus aguas que pueden ser saladas o dulces, puedes contemplar el fuerte de San Carlos del lado derecho, y al frente ver pasar enormes barcos, que parece que fueran a chocar con las personas que están allí.




Lo interesante de este lugar es que te puedes comer un pescadito frito sacado de las mismas aguas del lago, por 5 dólares, y por otros 5 dólares puedes alquilar un toldo que te proteja del inclemente sol. Además el lugar cuenta con seguridad, habían policías que resguardaban toda la playa, baños públicos, y diferentes actividades acuáticas que ofrece la alcaldía del lugar.




Conversé con algunos de sus pobladores, y la gran mayoría viven de la pesca artesanal, de la atención a los visitantes que vienen los fines de semana, y de pequeñas bodeguitas que abundan en el lugar, gente carismática, amable y super cariñosa que te hacen sentir muy bien, la verdad es toda una experiencia el lugar. ¿Te atreverías a conocer la isla de San Carlos en el estado Zulia?





















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